«Durante décadas, la Fábrica del Pilar fue el gigante que definía el paisaje y el horizonte de nuestra ciudad. Nicolás Ortega Arcas fue testigo de la vida que latía a los pies de este símbolo motrileño. Le agradecemos su testimonio, que nos ayuda a comprender el verdadero significado de su imponente presencia en la vida de todos.»