Conservación, memoria, innovación y valor social
Motril (Granada), 27 de septiembre de 2025
Preámbulo
En Motril (Granada, España), en el Museo Industrial del Azúcar Fábrica del Pilar, con motivo del IX Congreso de TICCIH España celebrado en 2025, especialistas, personal investigador, personal técnico, instituciones y representantes de la sociedad civil acuerdan formular la presente Carta del Patrimonio Industrial Mueble, con el fin de establecer principios, criterios y compromisos para su reconocimiento, conservación, gestión, investigación y transmisión.
La elección de la antigua Fábrica de Azúcar del Pilar de Motril como sede del IX Congreso de TICCIH España adquiere un significado especial en este contexto. La singularidad tecnológica de sus maquinarias, trenes de molinos, calderas, engranajes y sistemas energéticos, conservados como bienes muebles en su emplazamiento original, constituye un ejemplo paradigmático del valor patrimonial que adquieren los objetos industriales en su propio contexto.
La preservación del “lugar” y su transformación en Museo de Sitio ilustra cómo el patrimonio industrial mueble, en diálogo con la arquitectura y el paisaje productivo, se convierte en recurso fundamental para la memoria colectiva y para los procesos contemporáneos de revitalización cultural con gran impacto e influencia en el ámbito local especialmente.
Introducción
El patrimonio industrial mueble constituye una parte esencial de la memoria histórica, tecnológica, social y cultural de las sociedades industriales. Su salvaguarda es indispensable para garantizar la continuidad de los valores asociados a la cultura del trabajo y a la innovación técnica. El patrimonio industrial mueble (maquinaria, herramientas) es el vínculo esencial. Es el elemento que materializa los saberes (oficios, procesos, procedimientos…) dentro de los espacios físicos inmuebles (fábricas, talleres, viviendas, paisajes…), dándoles sentido concreto.
El patrimonio industrial mueble comprende máquinas, herramientas, mobiliario, material rodante, prototipos, diseños, instrumentos y objetos que testimonian los procesos productivos y la creatividad técnica de las sociedades industriales. Estos bienes poseen valores culturales históricos, tecnológicos, sociales, estéticos, científicos y simbólicos, y forman parte inseparable del patrimonio industrial y, por lo tanto, del cultural de la humanidad.
Pese a su importancia, han ocupado tradicionalmente un lugar secundario frente al patrimonio industrial inmueble. Es habitual la omisión de valoración de los bienes muebles industriales una vez que finalizan su vida útil funcional. El sentido de su existencia determinó que fueran un medio para conseguir un fin, y ahora se les exige ser un fin en sí mismo con la necesaria preservación. Este cambio de rol, que les convierte en transmisores de conocimiento, experiencia y memoria, ha de comunicarse convenientemente a la sociedad.
Esta Carta establece un marco para situarlos en igualdad de reconocimiento, integrarlos en las políticas de patrimonio cultural y garantizar su transmisión a las distintas generaciones futuras.
El patrimonio industrial mueble se enfrenta con frecuencia a los problemas derivados de su obsolescencia funcional, como son, entre otras, sus características físicas de volumen, peso y dimensiones, su compleja configuración estructural o la articulación en sistemas y conjuntos, factores que hacen imprescindible aplicar con rigor y rapidez la normativa de conservación preventiva.
Su salvaguarda, preferentemente en los lugares ubicados en el desarrollo de su vida útil, es indispensable para garantizar la continuidad de los valores asociados a la cultura del trabajo y a la innovación técnica.
Recomendaciones
Recomendación Primera: Documentación, catalogación y gestión
La identificación rigurosa y sistemática de los bienes industriales muebles es condición básica para su conservación y transmisión.
1.1. Las Comunidades Autónomas promoverán la elaboración de inventarios normalizados, con criterios comparables en ámbitos nacionales e internacionales.
1.2. Se fomentará la creación de bases de datos abiertas, que integren información técnica, histórica y social.
1.3. Se reconocerá el valor cultural de los glosarios del personal técnico y vocabularios de taller, incorporándolos a la documentación.
1.4. La gestión deberá articularse mediante políticas públicas estables, con recursos suficientes y cooperación institucional.
1.5. Se debe contar, durante los procesos de catalogación, con el testimonio experto de las personas que estuvieron vinculadas a la maquinaria y las instalaciones, ya que sus saberes son esenciales para activar toda una red de significados sobre el objeto y su contexto, dejando constancia de ello e incorporándolos al inventario y/o base de datos.
Recomendación Segunda: Territorialidad y contextualización
Los bienes industriales muebles adquieren sentido pleno en su relación con los territorios, paisajes de la producción y comunidades que les dieron origen.
2.1. Su patrimonialización integrará el contexto productivo de fábricas, talleres y territorios transformados, cuyos recursos materiales, infraestructuras y dinámicas económicas configuraron históricamente los procesos técnicos, sociales y culturales vinculados a los bienes industriales muebles.
2.2. Se evitará la descontextualización museográfica o documental, garantizando narrativas rigurosas que restituyan vínculos históricos, sociales, culturales y simbólicos entre los bienes, sus procesos productivos y las comunidades que les otorgaron significado.
2.3. Se impulsará su integración en políticas de desarrollo local, articulando patrimonio, economía cultural y participación social, favoreciendo revitalización sostenible mediante usos educativos, turísticos, creativos y culturales que fortalezcan identidad territorial.
2.4. Estos bienes serán apreciados como manifestaciones de conexiones globales, reflejando intercambios tecnológicos, redes económicas, movilidades laborales y diálogos culturales que acompañaron la construcción histórica de los territorios industriales y sus paisajes productivos.
2.5. Los bienes muebles deberán comprenderse inseparablemente de los espacios y territorios donde operaron, garantizando preservación de su unidad funcional e impidiendo separaciones que alteren significados técnicos, históricos, culturales y sociales originales.
2.6. La contextualización territorial integrará los paisajes productivos, los recursos naturales y las infraestructuras, reconociendo interdependencias ecológicas entre territorio, actividad industrial y bienes muebles que materializan tales procesos socioeconómicos y tecnológicos.
Recomendación Tercera: Patrimonio mueble e inmaterialidad
El patrimonio industrial mueble está inseparablemente unido a saberes y expresiones intangibles que lo dotan de sentido.
3.1. Cada objeto remite a un conjunto de destrezas, procesos y oficios que deben documentarse asociadas al bien, por lo que convendrá que se vincule e incluya en el inventario y catalogación que se haga del bien.
3.2. Se preservarán los lenguajes de taller, coloquialismos y expresiones como parte de la memoria cultural.
3.3. La materialidad de los objetos muebles, las herramientas y utensilios de trabajo, será preservada como testimonio y soporte tangible de la memoria y de la experiencia, de las reivindicaciones y de los conflictos sociales, tanto emocional como socialmente, vinculada a la actividad que los empleó.
3.4. Este patrimonio se integrará en la Convención de la UNESCO de 2003, para garantizar la salvaguarda de los conocimientos asociados.
3.5. La recuperación de estos saberes permitirá reforzar la continuidad cultural entre distintas generaciones.
3.6. Las cualidades estéticas y de diseño presentes en los bienes muebles del patrimonio industrial deben ser consideradas y preservadas por su valor documental, ya que estas producciones funcionan como la concreción sensorial y el registro material perdurable de la narrativa formal asociada al mundo del trabajo que representan.
Recomendación Cuarta: Conservación, restauración, recuperación mecánica y funcional y resiliencia
La conservación del patrimonio industrial mueble debe garantizar su durabilidad, autenticidad, integridad y valor cultural, aplicando criterios de sostenibilidad y responsabilidad social.
4.1. Se promoverán estrategias de conservación preventiva, priorizando el mantenimiento in situ frente a la intervención invasiva. La periódica puesta en marcha del patrimonio industrial mueble se considerará parte de la conservación preventiva.
4.2. Para una correcta intervención, se deben conservar los materiales, técnicas y huellas de uso originales, así como la pátina, la huella del paso del tiempo con legitimidad histórica. Además, es clave preservar o explicar su ubicación original (su contexto físico) y la función para la que fue creado (su significado cultural).
4.3. Debe favorecerse la recuperación mecánica y funcional del bien valorando convenientemente que los procesos para ello no sean destructivos o impliquen la pérdida de significación del bien.
4.4. La durabilidad de los bienes será entendida como principio de innovación responsable, vinculando preservación y sostenibilidad ambiental.
4.5. La recuperación de los objetos debe reforzar la resiliencia patrimonial, conectando distintas generaciones con su historia industrial.
4.6. Cualquier intervención debería ajustarse a los siguientes criterios:
- 4.6.1. Mínima intervención: Se priorizará la conservación de los materiales y componentes originales. Cualquier intervención será convenientemente documentada para no falsear el documento histórico que es el objeto.
- 4.6.2. Autenticidad: Las piezas de sustitución (solo cuando sean imprescindibles y las originales sean irrecuperables) deben fabricarse siguiendo las técnicas, materiales y diseño de la época o, si se utilizan materiales modernos (por seguridad o durabilidad), deben estar claramente documentadas y ser distinguibles.
- 4.6.3. Marcas de uso: No se busca un estado «como nuevo» de fábrica, sino mantener las marcas del tiempo y del uso que documentan su vida útil en la industria. La recuperación es compatible con la conservación de estas trazas históricas.
4.7. Se recomienda promover la vigilancia institucional cultural de las Comunidades Autónomas sobre aquellas empresas que consideren que poseen valor histórico, para evitar la dispersión de su riqueza patrimonial en caso de cierre, siendo los bienes industriales muebles los más expuestos a expolio.
4.8. Es necesario promover y habilitar currículos y especialidades en la formación profesional reglada y en estudios universitarios destinados a la restauración y mantenimiento de los bienes muebles industriales.
Recomendación Quinta: Valor social, educativo y cultural
Los bienes industriales muebles constituyen herramientas para la educación, la cohesión social y la construcción de identidades.
5.1. Se integrarán en los diferentes niveles de enseñanza, como instrumentos de aprendizaje y sensibilización ya que suelen ser un apropiado ejemplo de aplicación material de leyes y principios científicos fundamentales.
5.2. Estos bienes preservan la memoria del trabajo, incluyendo saberes y oficios que forman parte de la cultura trabajadora, y por tanto, debe rescatarse y preservarse su “dimensión inmaterial”.
5.3. Su correcta conservación y difusión fortalece la identidad local, fomenta el orgullo por los oficios tradicionales y garantiza la transmisión de este legado a las nuevas generaciones.
5.4. La participación de la ciudadanía será reconocida como condición necesaria para los procesos de rescate, recuperación y preservación.
5.5. Reconocer y apoyar al tejido asociativo es clave. Sus conocimientos y compromiso son herramientas esenciales para defender y conservar nuestro valioso patrimonio industrial mueble.
Recomendación Sexta: Museología, museografía, interpretación y difusión
Los bienes industriales muebles deben comunicarse a la sociedad a través de proyectos interpretativos que combinen rigor técnico y creatividad.
6.1. La exposición de objetos se realizará con contextualización histórica, técnica y social, evitando su aislamiento o su dispersión en colecciones, exposiciones o localizaciones fuera de contexto.
6.2. Se fomentará la construcción de narrativas integradoras, que vinculen tecnología, trabajo y vida cotidiana.
6.3. Los museos y centros de interpretación son espacios pedagógicos fundamentales. Deben contar con colecciones lógicas, coherentes y de rigor científico.
6.4. Teniendo en cuenta la importancia del contexto y el papel que desempeña en la historia del bien la permanencia de su espacio funcional, debe priorizarse la creación de “museos de sitio” en los que se refuerce el factor local y la memoria a la que su existencia contribuye.
6.5. Se impulsará la participación ciudadana en proyectos interpretativos, reconociendo a las comunidades como coautoras del discurso y la narrativa.
Recomendación Séptima: Innovación tecnológica, diseño y estética
El patrimonio industrial mueble es testimonio de la creatividad aplicada, donde se cruzan utilidad, innovación tecnológica y valor estético.
7.1. Los bienes industriales deberán analizarse como expresiones de la evolución tecnológica, evidenciando transformaciones técnicas, mejoras productivas e impactos sociales generados por la innovación, configurando documentos esenciales para comprender la historia industrial.
7.2. Se reconocerá la dimensión estética del objeto industrial, valorando diseño, proporciones, materiales y acabados como componentes fundamentales de su significado cultural, histórico y técnico dentro de la cultura industrial y productiva.
7.3. Estos bienes integrarán la historia del diseño industrial, vinculando ingeniería, artes aplicadas y cultura material, y evidenciando procesos creativos fundamentales para comprender modernidad, estandarización y producción tecnológica contemporánea.
7.4. Se promoverá la investigación y la difusión del patrimonio industrial mueble como fuente de inspiración para nuevas prácticas creativas, fortaleciendo innovación contemporánea mediante recuperación crítica de saberes técnicos y lenguajes formales históricos.
7.5. Los bienes industriales serán preservados como documentos técnico-materiales, albergando información sobre procesos, materiales, prototipos, patentes y soluciones constructivas, esenciales para reconstruir genealogías tecnológicas y dinámicas históricas de innovación industrial.
7.6. Se fomentará reconocimiento del diseño industrial como patrimonio cultural, integrando análisis de ergonomía, funcionalidad, serialización y estética productiva, para comprender su papel en la vida cotidiana y en la cultura contemporánea.
Recomendación Octava: Sostenibilidad y futuro
La gestión del patrimonio industrial mueble debe orientarse a la sostenibilidad, la innovación y la transmisión generacional.
8.1. Su preservación deberá contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y a la Agenda 2030.
8.2. Se desarrollarán modelos sostenibles de gestión, que generen beneficios sociales, ambientales y culturales para las comunidades.
8.3. Se fomentará la aplicación de nuevas tecnologías para la documentación, restauración y difusión.
8.4. Este patrimonio será entendido como recurso activo para la creatividad, el aprendizaje y la cohesión social.
8.5. Al abordar la protección del patrimonio industrial mueble, la legislación debe adoptar un enfoque específico y flexible que reconozca las particularidades de estos bienes.
- 8.5.1. Se priorizará el valor de conjunto, propiciando que los bienes muebles asociados a una fábrica o proceso sean protegidos como una unidad indivisible con el bien inmueble y el territorio al que pertenecen, impidiendo, en la medida de lo posible, la dispersión de la documentación histórica y las piezas operativas.
- 8.5.2. Una legislación eficaz no solo evitará la destrucción, sino que fomentará la conservación activa y la revalorización de estos bienes como elementos clave para comprender la historia tecnológica y social.
Conclusiones
La presente Carta del Patrimonio Industrial Mueble declara que estos bienes industriales constituyen una parte esencial del patrimonio cultural de la humanidad y requieren acciones urgentes y coordinadas para su preservación.
Se hace un llamamiento a gobiernos, instituciones, comunidades y organismos internacionales a situar el patrimonio industrial mueble en un lugar prioritario dentro de las políticas culturales, reconociendo su capacidad para articular memoria, identidad y desarrollo sostenible.
El IX Congreso de TICCIH España en la Fábrica de Azúcar del Pilar de Motril reafirma este compromiso, mostrando cómo la preservación de las maquinarias y sistemas energéticos originales de la industria azucarera constituye un ejemplo inspirador de salvaguarda del patrimonio mueble en su contexto territorial.
La experiencia obtenida de este IX Congreso de TICCIH España celebrado en el Museo Industrial del Azúcar Fábrica del Pilar (Motril, Granada) demuestra que la protección de los objetos industriales no es solo un deber de conservación, sino también una oportunidad para la revitalización económica, cultural, educativa y social de nuestras comunidades.