La Fábrica de Nuestra Señora del Pilar contó desde sus orígenes con una destilería, que permaneció en funcionamiento hasta la década de 1950.
Según los planos de 1924, se trataba de un edificio de 361 m² y más de 11 metros de altura, acompañado de un almacén propio de 310 m².
Separada del cuerpo principal de la fábrica, la construcción consta de tres plantas y cubierta a dos aguas con viguería de madera y teja curva. Antes de convertirse en destilería, probablemente albergó la casa de la administración.
Un espacio que nos recuerda que la actividad de la Fábrica del Pilar fue mucho más allá de la fabricación de azúcar.
