Construida en 1855 por la familia Larios, la Fábrica de Nuestra Señora de la Cabeza fue la más antigua de las instalaciones azucareras de la Vega de Motril. Se dedicó a la producción de azúcar, aguardiente y alcoholes, llegando a emplear a 300 obreros y 1.500 jornaleros.
La fábrica llegó a poseer alrededor de 1.000 marjales de tierra. Las tensiones surgidas con los agricultores por los precios pagados por la caña desembocaron en 1901 en una revuelta y el incendio de las instalaciones.
Tras aquel episodio quedaron en pie algunos elementos del complejo, entre ellos la chimenea, la casa de administración, la destilería y varias viviendas y almacenes.
La fábrica se encontraba en el actual recinto de la Alcoholera de Motril, bajo el Cerro de la Virgen de la Cabeza, y constituye otro capítulo fundamental para comprender la historia azucarera de la ciudad.